"Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive solo una..."
GEORGE R.R. MARTIN, Danza de Dragones

jueves, 14 de noviembre de 2013

Relato: LA DOMADORA DE BESTIAS (I) (by Álex)

LA DOMADORA DE BESTIAS (I)

Ele se había marchado indignada del despacho y en su camino hacia su habitación, en la segunda ala del Centro, arrolló a varias personas aunque realmente no quería. Simplemente quería alejarse lo más posible de aquella mísera persona que le estaba “obligando” a espiar a su mejor amigo en el Centro. Mientras recorría los pasillos tan repletos de gente que ya había acabo su horario, empezó a pensar en todo lo que le había pasado en menos de una semana: primero dos castigos seguidos por desinterés civil, después varios exámenes suspendidos y para rematar dos visitas al subdirector. Realmente ella no sabía que hacía rodeada de todos aquellos genios; no encajaba… no tenía un súper talento para sacar buenas notas como el resto ni servía para entender complicados problemas; lo único que tenía era un talento, menospreciado por cierto, artístico innato. Ele solo sabía que todo aquello que pasara por su mente lo podría dibujar con tal similitud y aportar sus sentimientos en el lienzo. Más de una vez, sus dibujos habían parecido tan reales que hasta sus profesores de arte le decían que era imposible lo que ella hacía y por ello siempre la suspendían. Otras veces suspendía porque simplemente era muy dada a abstraerse y olvidar todo aquello terrenal y mundano, por ende, no podía permanecer sentada delante de una teoría científica que no le interesaba. Aún así ella tenía un talento que nadie más, nunca jamás, podría tener… o eso le gustaba pensar a Ele.

Pasó cerca del sector donde se encontraba Jandro, pero seguramente estaría cumpliendo aquel maldito castigo con el único sentido de monitorizar su vida. Ele no llegaba a comprender por qué estaban tan interesados en la vida de Jandro si ni siquiera le conocían como persona humana, sólo como resultados y números. Ella sí que le conocía… Se conocieron cuando Ele tenía ocho años y Jandro ya llevaba dos en el Centro. Su padre había vendido su “inteligencia” a los del Centro o eso fue lo que le había dicho un pajarito, literalmente. Aunque nunca lo comprendió aceptó la idea de que su padre no la quisiese puesto que desde su nacimiento la había odiado cual criatura del averno, sin ninguna razón aparente… o hasta donde sus conocimientos llegaban. Cuando llegó al Centro conoció a Jandro y a Cat, que ya eran grandes amigos, y comenzó a integrarse con ellos. Al principio, eran tan diferente en comparación con el resto de alumnos o “individuos” como los llamaban los profesores que no consiguió establecer relaciones con nadie, sólo tenía a su gran amigo Pequemiau. Entonces fue cuando conoció a Cat, otra niña que tenía algunos problemas de adaptación… <<Realmente Cat parecía una niña rarita, sólo sabía argumentar todo lo que decías y llevarte la contraria… me caía bien>>. Finalmente conoció a Jandro quien se convirtió en su mejor amigo y en su vínculo con la demás gente del Centro, que merecía su presencia. Desde que se hicieron amigos se convirtieron en uña y carne… a veces discutían pero siempre era porque Ele tenía un modo de pensar en el mundo más bien naturalista y Jandro más bien condicionado por el dolor de perder a su querida hermana y a su madre. Ele no quería centrarse en lo negativo más bien en todo lo contrario… la vida es un gran abanico de posibilidades.

<< Es curioso pensar que al principio sólo éramos simples amigos y ahora nos conocemos tanto el uno al otro que nos podríamos destruir mutuamente… es siniestro pensar eso pero a la vez es algo bello…, nunca traicionaría a Jandro por mucho que quieran que le espíe ya verán lo que el trío rebelde tiene pensado para esta panda de simios misérrimos que solo piensan en mierdas>> El trío rebelde se formó años atrás durante un periodo oscuro en el Centro. Un grupo de chicos, ya a punto de conseguir su graduación en el Centro desaparecieron misteriosamente y nadie quiso aportar más información. Entonces Jandro pensó en formar un trío para investigar lo sucedido y todo lo que encontraron cambió su punto de vista sobre el Centro y su objetivo para con él. En principio su objetivo fue el de encontrar la respuesta a todas aquellas realizadas con el objetivo de saber qué había pasado con aquellos estudiantes, pero cuando descubrieron la verdad su objetivo cambió drásticamente y forjaron un pacto permanente, inmutable e indestructible entre los tres para conseguir aquél objetivo y ahora se les presentaba la oportunidad perfecta…

<<Después de tantos años podremos por fin recuperar todo aquello que nos quitaron al entrar en este Centro y lo recuperaremos a base de rebeldía y revolución>>
Ele ya había llegado a su habitación después de haber atravesado varios pasillos en dirección a la segunda ala y habiendo subido hasta el quinto piso en ascensor. Lo que más le gustaba era que al vivir en el último piso de esa ala tenía una panorámica perfecta para lo que ella quería: investigar y… espiar. Entró. Su habitación era bastante sencilla pero bastante destartalada. Vivía sola en aquella habitación, otro privilegio pero indispensable para ella. Su habitación se componía básicamente de una litera en el lado izquierdo de la habitación y en la parte derecha se encontraba su escritorio y su rincón favorito, al que le gustaba llamar: Abrevadero de las Almas. El Abrevadero de las Almas era una esquina de la habitación que comunicaba directamente con la terraza a través de una escalera, todo junto, el piso superficial y el mini-ático creaban el Abrevadero de las Almas, compuesto por varios cojines cómodos y una mesita donde dialogar sobre los distintos temas del trío rebelde, puesto que allí era donde celebraban sus reuniones y donde habitaba su gran amigo Pequemiau. En invierno podían cerrar por la parte de arriba el lugar y ponían dos estufas para calentarse mientras podían ver las estrellas según Ele, las Almas la gente muerta.

Lo primero que hizo fue mandar un mensaje a través de su videomisor para convocar una reunión de urgencia del Trío Rebelde. Lo segundo subir al Abrevadero de las Almas e ir a dialogar con Pequemiau. Puede que ella no sacara buenísimas notas o no fuera tan inteligente formalmente hablando… pero Ele podía dialogar con los animales e incluso meterse en su piel, durante un tiempo pequeño, aunque era un arduo trabajo y la dejaba vulnerable durante la transferencia. Como ya esperaba Pequemiau estaba repantingado en el sofá cojín destinado a su majestad, como le gustaba que le llamasen… cosa que Ele no hacía claro… a no ser que quisiera un favor, por supuesto. Pequemiau era una gato siamés con sus colores característicos marrón, blanco y gris. Cosa que le hacía parecer muy mono ya que le formaba un bigote de Ser blanco encima de su hocico y le otorgaba una regia presencia. Lo único que le había contado sobre sus orígenes es que él pertenecía a su madre y que estaba ahí para protegerla. Y ciertamente, lo había conseguido con el paso de los años.

Ele se fijó en si estaba dormido o no; lo estaba así que era mejor dejarle dormir mientras esperaba a Cat y a Jandro, que esperaba que no llegaran tarde. Justo cuando lo estaba pensando recibió un nuevo mensaje en el videomisor:

DE ACUERDO, ACABO DE SALIR DEL DESPACHO DEL SUBDIRECTOR LLEGARÉ EN TRES MINUTOS EXACTOS, CAT

Fiel a su palabra, como siempre llegó a la hora determinada. Tocó a la puerta y entró. Ele se fijó que tenía una perturbación en la mirada como si algo le resultara extraño y a la vez medio divertido…
-          Hola Cat, ¿te pasa algo? No sé es que te veo rara… -
-          Ele, tu gato… está haciendo cosas… emmm, no… qué demonios... ejem. – Dijo Cat, de manera ininteligible y con la cara rosada de vergüenza.
-          No te entiendo pasa algo con Pequemiau… - Se giró. El gato se había puesto unas bragitas de Ele y estaba caminando imitándola aparentemente…- Mierda! Cat, es normal espera un momentito que…- No acabó la frase, estableció comunicación telepática con Pequemiau…
<< ¡QUÉ DEMONIOS TE CREES QUE HACES! ¡Cat no conoce que te puedes comportar como cualquier humano! Ni siquiera sabe que eres inteligente…. Maldita sea…¡Porqué tienes que hacer estas cosas! Quítate las bragas y márchate>>
<<Ups! Lo siento… me retiro…  DOMADORA DE BESTIAS, es ironía por si no te das cuenta, jejejejeje >>
<< Márchate maldito felino…que vergüenza me haces pasar…>> El gato se marchó corriendo… pero con las bragas.
-          Cat, ya sabes cómo es mi gato de especial… espero que no… - No sabía cómo terminar la frase…
-          Esto… no te preocupes, estoy, ejem, acostumbrada creo. – Dijo Cat con condescendencia.
-          Gracias por entenderlo… ahora dime, ¿cómo ha ido? ¿Ya te ha contado la misión que has de cumplir? –
-          Sí, pero dime qué tienes planeado Ele. Creo que aún no entiendo…-
-          Vayamos por partes, primero esperemos a Jandro… luego comenzaremos con nuestro plan.
-          Sí. Pero… ¿le espiaremos? Creo que no pero tus planes son… incalculables. -
-           Sí, sí que espiaremos pero no a quien ellos creen…

Tras mucho tiempo por fin habían conseguido aquella oportunidad tan esperada… ahora solo quedaba que el plan de Ele funcionese…


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Relato: LA SEÑORITA RACIONAL (I) (by Álex)

LA SEÑORITA RACIONAL (I)


Cat ya había acabado sus horas de estudio obligatorias y como era sábado se dirigía a su rincón favorito de todo el Centro: la biblioteca. La biblioteca le traía gratos recuerdos, uno de ellos de cuando conoció a Jandro y desde entonces se hicieron amigos y hasta día de hoy nada los había podido separar. También le gustaba ese lugar por la cantidad de literatura que contenía, dado que ella era aficionada ya desde joven a la lectura. Cuando era pequeña, sus padres la trajeron al Centro para explotar todo su talento, pues era una genio en todo lo relacionado con los cálculos mentales y los problemas tanto aritméticos como analíticos. Ella nunca pudo comprender durante su infancia cómo sus padres fueron capaces de abandonarla en un centro de jóvenes talentos, donde en principio no tendría amigos y sería la marginada. Esto se cumplió porque no fue hasta pasado un año cuando alguien se dirigió hacia su persona no insultándole sino elogiando su talento para la aritmética, esta persona fue Jandro. Por ello y por muchas cosas más se encariñó del niño de seis años con una capacidad de diagnóstico clínico extraordinario y un tono burlesco y satírico.

Mientras se abstraía pensando en lo mucho que había cambiado su vida, llegó a la biblioteca casi sin darse cuenta. En realidad su propio cerebro había almacenado todo el proceso del camino, analizando numéricamente complejas paradojas y alternativas a la dirección de movimiento que había cogido. Igualmente, se sentía mejor pensando que todos los demás podían hacer lo mismo que ella, y así no sentiría como los demás desaprovechaban un intelecto racional capaz de crear paradojas simultáneas.

Le encantaban los libros de aventura y fantasía porque hacían que ese lado tan racional y formal de su mente se estuviera quietecito durante un periodo más o menos estable. Algunas veces incluso mientras leía llegaba a formular teoremas y alternativas lógicas sobre la historia que estaba siendo contada; entonces sabía que su periodo inmanente de relax había acabado. Al igual que un gran talento era una maldición que su cerebro no parase de funcionar y a veces, incluso podía llegar a lastimar a la gente que la rodeaba por su gran proceso de deducción, pero nunca había llegado a lastimar a Jandro; en el fondo procesaban la información de mismo modo, ella mediante cálculos, el mediante diagnósticos. Muchas veces había deseado volver con su familia y vivir una vida normal hasta que se dio cuenta que para ella era imposible ya que su ser siempre tendría ansia de conocimiento y evolución, cosa que su familia no podría darle. A veces, incluso, comprendía por qué sus padres la habían abandonado. Eso de que tu hija tenga ideas y una mente extraordinaria que uno nunca llegará a tener, debe de ser un peso bastante alto comparado con una hija.  

La única persona a la que le había confesado todos sus temores y sentimientos era Jandro, desde siempre pensó que era un pilar necesario en su vida. Y, en cierto modo, así era. La primera vez que había tenido un colapso cerebral producido por la ansiedad fue Jandro quién se lo había previsto y hasta que no estuvo en la enfermería siendo cuidada por los médicos ineptos, en consideración de Jandro, no la dejó sola y aún así la acompañó durante toda la operación.

Ya llevaba unas treinta páginas de un libro fantástico llamado Religión católica: La palabra de Dios. Ella sabía que no era considerado fantasía pero no era la primera vez que analizaba los argumentos de ésta y su mente racional nunca había llegado a comprender qué sentido tenía venerar a un Dios que hace cargar con castigos cuando ni siquiera se puede mirar a la cara. Por este tipo de argumentos racionales y pensamientos formales se había metido ya en varios problemas, que si castigada por blasfemar, que si castigada por decir falacias y la última y la más grande: castigada por desmontar la religión racionalmente. Cat no podía hacer nada con eso, su cerebro procesaba aquello racional y justificado y rechazaba todo aquello empírico.
Seguía releyendo el libro cuando recibió un mensaje en su videomisor:

CAT DESCARTES, ACUDA AL DESPACHO DEL SUBDIRECTOR URGENTEMENTE.

Su mente racional procesó este mensaje como un mal augurio puesto que Jandro entró y salió con varias semanas de castigo. Realmente no quería dejar de leer aquel libro tan divertido, pero era una orden que no podía rechazar.

Rápidamente se encaminó hacia el despacho del subdirector por aquel maldito pasillo atestado de gente que ya había acabado su horario. Reconoció a varias caras conocidas, algunas de esas personas fueron las que le pusieron el mote de Señorita Racional gracias también a la ayuda del profesor de religión y filosofía. También reconoció a gente amiga que le caía bastante bien: Katerina, su mejor amiga junto con Ele; David, otro de sus primeros amigos y demás gente.

Mientras caminaba por el pasillo notaba las miradas hostiles de algunos individuos a los que había aprendido a ignorar, la mayoría de ellos, envidiosos que jamás llegarían a tener la mitad de conocimientos que tenía ella. Más de una vez se habían reído de ella, hasta que un día decidió que era suficiente y su mente racional colapsó. De los cinco chicos que se reían de ella; tres acabaron en urgencias, mayoritariamente con varias costillas rotas y alguna que otra fractura según Jandro, y los otros dos huyeron antes de enfrentarse a su ira. De las dos chicas, ninguna acabó en urgencias, pero de los improperios que les dirigió, entre ellos derivados del animal Vulpes vulpes (zorro común) y referencias a una profesión que conllevaría ser una mujer de moral distraída, perdieron toda aquella chulería y no volvieron a dirigirle la palabra. Aquel día fue cuando descubrió su fuerza interior y cuando sufrió el colapso cerebral. Y se dio cuenta de que Jandro no tenía talento para la Medicina sino que él era parte de ello, el mero hecho de que la tocara le transmitió energía que le ayudó a recuperarse. O habían sido imaginaciones suyas.

Por fin llegó al despacho, llamó a la puerta y le dieron paso. Nada más entrar se dio cuenta de que algo no iba bien; Ele estaba sentada en la silla, en frente al subdirector, algo le hacía pensar que ya había hecho ella el trabajo de enfadarle y provocarle. Según sus informaciones era la segunda vez que Ele, estaba sentada en el despacho del subdirector en apenas tres días, otra cosa que no encajaba. Ele era bastante rebelde pero no tanto como para ser cual kamikaze en su expediente. Se sentó en la silla contigua de la de Ele y comenzó la charla:

-          Buenos días, Cat. ¿Te preguntarás por qué te he citado en mi despacho no? – Preguntó con una sonrisa capaz de hacer que el más ángel de todos los ángeles quisiera destruir cual demonio.
-          Realmente sí, subdirector. No imagino cual puede ser el motivo de esta conversación. ¿Otra queja por parte del departamento de ciencias empíricas? - Preguntó Cat con condescendencia mientras miraba de reojo a su fiel amiga. Su rostro la delataba, había estado llorando.
-          No, no te preocupes. No es por eso… el tema de esta conversación está más dirigido hacia vuestro amigo común: Jandro. – Otra vez aquella maldita sonrisa. – Como ya sabrás Jandro está siendo castigado por su altanería, pues tengo una petición para ti. –
-          Tan rápido…pensaba que le ibas a dejar respirar por el susto… - Dijo Ele a medio camino entre un tono irónico y desinteresado. –
-          Ele, si tu cerebro de primate sin evolucionar no te permite procesarlo como a Cat, es tu problema. Ahora cállate por favor… - Ya había perdido su sonrisa, se había enfadado. Por otra parte Cat, se empezó a interesar por la conversación satírica.
-          Habló el cabrón sin picha… que no se atreve a… - Empezó Ele.
-          ¡CÁLLATE! Ya es suficiente, puedes retirarte. No necesito más de tu complejo de superioridad y gilipollez. – Dijo el subdirector ya colérico.
Ele se levantó bruscamente de la silla y en un susurro, demasiado parecido al sonido de la brisa:
-          Diga, lo que te diga… acepta. Nos reuniremos más tarde.
Acto seguido salió corriendo por la puerta. No le dio tiempo a reaccionar puesto que el subdirector ya estaba otra vez hablándole.
-          ¿Cat, no me estás escuchando? Responde. No dejes que te mal influencie esta niñata… -
-          Le agradecería que no hablara mal de alguien en ausencia de este alguien, por respeto y por educación a la persona. Y sí, sí que le escucho. – Respondió Cat en un tono ya no tan racional si no más libre.
-          De acuerdo, la petición que le hago es que espíe a Jandro. Últimamente no nos da los resultados que estamos esperando y esto tiene que cambiar. Quiero que averigüe qué demonios está haciendo Jandro que le distraiga tanto. – Cat aguantó el impulso de no pegarle un puñetazo en la cara dado que eso sería contraproducente y además conflictivo. Ella sabía que le pasaba al igual que Ele, ya hacía diez años que no había vuelto a ver a su querida hermana y a su madre.
Aún así hizo caso a la demanda de Ele de aceptar, pero no era tan tonta como para no poner oposición al menos en algún punto o sacar provecho.
-          Trabajaré con usted si me dice el porqué nos considera como resultado en vez de cómo lo que somos, personas. - Sabía que esto haría escurrir el bulto y entraba en la imagen racional e inmutable que tenían de ella.
-          Lamento decirle, que está equivocada… nuestra intención es garantizar su bienestar como comprenderá… - Este argumento hubiera funcionado con cualquiera pero no con ellos, no con Ele, Car y Jandro el trío revolucionario.
-          Bueno pues si es así, como todo es por nuestro bien… comprenderá que para nuestro bienestar si quiere que espíe a Jandro me tendrá que dar horas libres para llevar a cabo la investigación.- Dijo Cat en un tono inmutable.
-          Claro. Por supuesto, la eficiencia es lo mejor y si para ello necesitas más horas las tendrás.- Cat había ganado y lo sabía ahora él estaba a su merced y le había hecho un jaque-mate en toda regla. Había conseguido horas extras para reunirse con Ele y Jandro con la intención de hablar del tema y además mientras fuera su espía tendría inmutabilidad.
-          Acepto. – Acabó diciendo Cat.
-          Muchas gracias Cat, me alegra saber que todavía hay gente con sentido común… ya te puedes retirar.- Había recuperado su maldita sonrisa. Y ahora más que nunca le odiaba por considerarse superior a ellos.
-          Adiós y buenos días subdirector. – Dio por concluida la conversación y se marchó.


Ya de camino hacia su habitación pensó que ahora sí que podría ser su oportunidad, la oportunidad que tanto tiempo llevaban esperando todos ellos con anhelo… 

martes, 12 de noviembre de 2013

Relato : LA FUGITIVA REBELDE (I) (by Álex)

LA FUGITIVA REBELDE (I)

Llevaba encerrada dos meses en aquel siniestro calabozo donde era sometida a constantes torturas; tenía demasiado que contar pero nada de ello para ellos. Había estado recolectando información desde la desaparición de su hermano, cuando sólo tenía seis años. Ella no pudo hacer nada y desde ese mismo momento dedicó el tiempo íntegro de su vida buscando y recolectando información sobre qué pasó aquel maldito tres de noviembre del 3120 d.H. (después del Héroe). Su madre repetidas veces le había intentado convencer de que era inútil seguir buscando información, cuando lo único que estaba haciendo era dejar que no cerrara la herida que tanto dolor les había causado. Ella nunca se había rendido y por este motivo, ahora no era el momento exacto de tirar la toalla.

Según lo que sabía hasta el momento, estaba en un calabozo subterráneo dado que estaba completamente aislada del exterior y durante el trayecto a su calabozo, estando medio inconsciente, oyó cómo los soldados la bajaban por las escaleras. También aprendió los turnos de los guardias de seguridad que, en todo momento pululaban, alrededor de su pequeña prisión a base de memorizar los pasos producidos por cada guardia. Estaba sola, al menos en ese pasillo o corredero, porque en sus dos meses de cautiverio no consiguió oír ni el más mísero ruido procedente de otras celdas. O no había nadie o habían conseguido que se callaran de alguna manera en la cual no quería pensar. Al principio cuando llegó, durante las dos primeras semanas, se pasaba horas seguidas gritando e insultando a los guardias pero al poco tiempo empezaron las torturas, y le dejaban tan hecha polvo que no le quedaban ni siquiera ganas de luchar por su libertad. En primer lugar, empezaron por los puñetazos y patadas; después vinieron las palizas “correccionales”, o así las llamaban para excusar la cobardía de tenerla atada mientras dos o más guardias se ensañaban con ella. Más adelante llegó la tortura psicológica, según su punto de vista la peor y finalmente llegó la tortura basada en despertarla en medio de la noche para conducirla a la sala de interrogatorios, donde le obligaban a confesar sus motivos del espionaje. Ahora mismo todavía sigue en esta fase, al parecer quieren que desfallezca y confieso todo aquello que sabe sobre su organización.

Su investigación le había llevado a una organización secreta aparentemente anónima, que podría saber qué había pasado con su hermano. Esto no gustó a la organización que la tenía capturada, cuyo nombre no sabía, y la hicieron prisionera hasta que soltara toda la información que poseía, cosa que ella nunca haría.
Hacía solo dos noches le había llegado una carta donde se mencionaba lo siguiente:

Estimada persona desconocida que está injustamente prisionera, es un placer comunicarle que tenemos la clave para su liberación. Siga las instrucciones que le proporcionaremos a continuación y por los dioses, ni se le ocurra hacerlas si está en su sano juicio.
1)      Dentro de dos noches, en la víspera del día 5, llegue de algún modo a la cabina central del departamento B - de algún modo confiamos en que usted lo conseguirá sino lo lamentamos-
2)      En la cabina encontrará controles de mando que por supuesto no sabrá utilizar, no se preocupe, tan sólo pulse el botón rojo donde pone PÁNICO, ¿capicci?
3)      Unos instantes después atacaremos el recinto y tendrá su oportunidad para escapar - fácil, ¿no?, sino es así márchese a una esquina a llorar desconsoladamente-
Atentamente, desconocidos que velan por la Fugitiva Rebelde,
P.D.: ¡SUERTE! Por supuesto entenderá que ha de destruir esta carta por seguridad

Después de haber leído la carta incluso llegó a estar entusiasmada pero a pocas horas del asalto sin ni siquiera tener notificaciones ni indicaciones cada vez estaba más asustada junto con un sentimiento cercano a la excitación producida por la adrenalina.

El tiempo restante lo pasó intentando orientarse en lo que era ese recinto, cosa que le era prácticamente imposible pero aún así estaba ansiosa por poder escapar de lo que había sido su infierno durante dos meses.
Finalmente, dio un último repaso a las maniobras que había aprendido en los últimos años en defensa cuerpo a cuerpo y se lanzó a la aventura para ver si su maltrecho plan funcionaría. Se acercó la única ventana de su calabozo con barrotes, colocada en la misma puerta y gritó:

-          ¡Qué alguien me traiga algo de comer! Estoy harta de comer siempre la misma mierda cada día… ¡Qué venga alguien! -  Todo esto en un tono elevado perfecto para la provocación –
Siguió gritando continuadamente y cuando pensó que su plan había hecho aguas cual barco en un naufragio apareció Simon, el carcelero salido Simon.
-          ¡Te quieres callar puta con cara de grano de pus! –
-          Mira quién habla, don Mepicauncojónyporesomesientomáshombresilodigogritandoentrecolegas. Mi madre tiene más cojones que tú, necesitas a dos de tus amigotes solo para poder reducirme. – Empezaba a notar que la provocación surtía efecto.
-          ¡CÁLLATE! – La cara de Simon empezaba a adpotar un color rosado que denotaba la vergüenza que sentía por lo que acababa de decir la “puta”. – Juro que si no te callas entraré ahí y te follaré el coño prieto que tienes.- Dijo en tono amenazante. Ella ya sabía que lo que decía lo cumplía, no sería la primera vez que la violaba Simon, el hombre a medio camino entre mono y cachalote, grasiento como su barba y con el mismo olor a putrefacción que desprendían los muertos.
-          No podrías, para eso tendrías que tener hombría y lo único que siento cuando me violas son tus carnes malolientes y grasientas. – Lo había conseguido, ahora sólo tenía que ocurrir un milagro que le ayudara a salvarse de su ira y conseguir escapar.
-          Ahora verás putita mía, vas a notar toda mi hombría dentro como que me llamo Simon…- Dijo con voz pederasta y empezó a abrir la puerta…

Zas! Ella cerró la puerta justo cuando estaba pasando el brazo y por lo que se oyó al parecer había conseguido romper algún hueso importante del brazo,  que su hermano seguro que sabría. Simon el carcelero aulló de dolor y ya encolerizado intentó agarrarla con su brazo bueno pero ella se deslizó rápidamente y consiguió arrancar de su cinturón la pistola eléctrica que tanto sufrimiento le había causado durante su cautiverio.  Ya con la pistola en su poder lanzó una rápida puñalada al otro brazo del carcelero y vio como empezaba a paralizársele el cuerpo, entonces con toda la sangre fría que pudo clavó una de sus ganzúas en el ojo del carcelero y lo remató rebanándole el pescuezo. Acto seguido, escondió el cuerpo dentro del calabozo ya anticipando su siguiente movimiento hacia la libertad.
Calculó que más o menos tendría unos cinco minutos antes del cambio de guardia y cómo había conseguido reconocer el ángulo muerto de la cámara para perpetrar su venganza tendría como mucho diez minutos para llegar a la cabina. Decidió que lo primero que debería hacer sería encontrar algo que le ayudara a orientarse en aquella maldita prisión. Corrió hacia las  únicas escaleras que había en el pasillo y comenzó a ascender. No quería tener que matar a nadie más, pero si tenía que volver a hacerlo obligadamente lo haría; por ella, por su hermano. Con suerte no tardó en llegar a un punto de referencia y aproximó el tiempo que había tardado en llegar a cuatro minutos y aún no había salido del territorio de los calabozos. Observó el mapa y por segundo vez se sintió afortunada dado que el puesto de vigilancia sólo se encontraba a dos escaleras hacia arriba y tres puertas de donde estaba, si se daba prisa llegaría. Memorizó el patrón que tendría que seguir << Dos escaleras arriba, tres puertas derecha, derecha izquierda>> y siguió su camino. Falló en su primer cálculo sobre el guardia restante y por poco la pilla pero consiguió esfumarse por la escalera principal antes de que llegara a su situación. Llegó al último pasillo en un tiempo récord y sin casi incidencias, todo un éxito pero cuando encontró lo que sería la cabina del departamento B se le cayó el mundo encima porque si había llegado sin  casi problemas hasta la cabina, ahora no podría entrar. La última puerta tenía dos vigilantes y dentro de la cabina divisó a otros dos más. Se escondió en una esquina y empezó a maquinar su siguiente movimiento, como mucho le quedaban tres minutos y tendría que acabar con los cuatro soldados…no se le ocurría cómo podría hacerlo hasta que pensó una estupenda idea: cogería el extintor y lo lanzaría hacia la planta más baja así llamando la atención de los vigilantes y de la cabina de cámara. Pero mientras pensaba esto pasaron corriendo soldados hacia el piso de abajo sin razón aparente y afortunadamente no la vieron escondida. Intentó hallar la solución a ese misterio cuando se dio cuenta que los soldados eran los vigilantes de la puerta. Corrió entonces a la cabina y entró dentro.

Con gran entusiasmo empezó a dirigirse hacia el panel de control para pulsar el botón de pánico pero sólo tenía un problema… Un vigilante la miraba boquiabierto, mientras ella se quedó con la misma cara anonadada. El vigilante echó a correr hacia la puerta para avisar a sus compañeros, bastante tonto pensó ella cuando tenía a mano todos aquellos botones. Demasiado tarde, ella le derribó cuando estaba a punto de salir por la puerta y le noqueó dejándole inconsciente.

Ahora sí pulsó el botón y… no pasó nada, absolutamente nada.

Empezaba a desesperar cuando ya había pasado un minuto, pensando en la tortura que le caería si la pillaban…pero entonces, empezó el barullo: unas cuantas explosiones por aquí, unos gritos por allá y un gran estruendo en la parte superior del recinto. Tras unos minutos intensos aparecieron por la puerta unos soldados que vestían de rojo con un estampado en la camiseta que ponía bien claro LOCUS AMOENUS. Ella sin más dilación preguntó:

-          ¿Aliados o enemigos? –
-          Lo que tu decidas, aliados si te marchas con nosotros; enemiga si decides oponer resistencia. – Respondió el soldado más alto de todos.
-          Entonces aliados, supongo. – Se resignó cansada de luchar.
-          Venga con nosotros, por cierto ¿nombre? –
-          Esthela, Esthela sin más.
-          De acuerdo, vayámonos de aquí.


Por una vez en mucho tiempo pensó que por fin sería libre y podría continuar su investigación pero… ¿podría? 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Relato: EL APRENDIZ PRÓDIGO (I) ( by Álex)

EL APRENDIZ PRÓDIGO (I)

Hacía media hora que Jandro había acabado la práctica de anatomía del cuerpo humano y diez minutos desde que había acabado el descanso, pero Jandro seguía pululando por los pasillos del Centro sin saber qué hacer. Llevaba en el Centro casi toda su vida ya que desde que era niño lo llevaron para que empezara sus estudios como aprendiz de médico. A la edad de seis años ya tenía un talento natural para el diagnóstico de enfermedades y su respectiva prevención, por este motivo, según le habían contado, le integraron en un proyecto de recolección de jóvenes talentos. Así pues, Jandro no conocía otro lugar que no fuera el Centro ya que desde su integración en el proyecto no se le había permitido la salida del recinto. Nunca llegó a saber el motivo de a qué era debido esa prohibición, que no sólo había recaído en él sino en todos los demás estudiantes del Centro. Tampoco le importaba dado que Jandro es un joven adolescente con grandes actitudes que debía explotar al máximo sus capacidades, o eso ponía en el parte de descripción de individuo colgado en su identificación.  

El Centro está estructurado en tres grandes alas: el ala principal estaba constituida por todas las clases, laboratorios, bibliotecas y salas de estudios; las dos alas restantes estaban situadas a cada lado del recinto principal y en cada ala se encontraban las habitaciones de los integrantes del proyecto. Cada habitación está compuesta por tres personas o como lo denominan los “jefazos”, individuos. Cada individuo tiene su respectiva identificación en la que se marca el nombre y apellidos, la edad y los estudios que cursa el alumno. Jandro ya estaba harto de cada mañana ponerse la identificación antes de salir de su habitación cada mañana, puesto que era necesaria para acceder a las clases y el resto de salas.

No había asistido a la siguiente clase porque los “jefazos” le concedieron un permiso de ausencia por méritos adquiridos. Realmente Jandro lo consideraba innecesario ya que si él no quisiera asistir a clase no tendría porque ir, sabía que de todos modos seguiría sacando excelentes y condecoraciones aún sin esforzarse.

Ya no sabía qué hacer, no sabía si ir a su habitación, irse a la biblioteca principal a abstraerse un poco del mundo terrenal o seguir haciendo lo que estaba haciendo, dar vueltas alrededor de un pasillo cual pato gira en torno a su mamá pato. Al final se decantó por la segunda opción y comenzó su camino hacia la biblioteca.
Mientras se dirigía hacia la biblioteca se encontró con tres desconocidos, los cuales parecía que habían decidido saltarse las clases y no parecían de buen humor. Pasaba directamente obviándolos cuando, sin quererlo prácticamente, realizó su análisis clínico avanzado. Comenzó su análisis:

<<El chico más alto de todos ellos presenta una tez pálida y una infección subdesarrollada en una de las comisuras de sus labios, puesto que no presenta ningún síntoma claro de problemas bucales determino que es un herpes>> Se regocijó pensando en que su análisis sería correcto y siguió con el siguiente caso. << La única chica entre los tres no presentaba ningún síntoma pertinente de alguna aflicción pero fijándome en sus uñas determino que seguramente tendrá un problema de anemia y además la manera en que respira denota un principio de alergia sintomático derivado del asma, tan típico de la primavera>> Cuando acabó este segundo análisis ya empezaba a pensar que estaba desvariando pero decidió acabar lo que había empezado y determinó su último diagnóstico. <<El único que queda es un chico más o menos de mi misma altura que, curiosamente, presenta la misma infección producida por un herpes en una de sus comisuras labiales que la del otro chico>> Este caso le hizo reír dado que había descubierto algo que mucha gente no descubriría tan rápidamente.

Finalmente llegó a la biblioteca y se sentó en su territorio favorito: novela épica. No había nada más a Jandro, respecto a la lectura, que una buena novela épica. Cogió uno de sus libros favoritos titulado La Edad de Los Héroes del famoso escritor Dante Calbano y comenzó a leer.
Cuando se quiso dar cuenta ya había pasado el tiempo de permiso y seguramente llegaría tarde a  la práctica de laboratorio así que decidió marcharse a su habitación y aprovechar sus últimas horas del día charlando con Cat y Ele, sus mejores amigas y por las que sentía gran aprecio.

Llegó a la habitación y cuando quiso entrar encontró una notificación en el videomisor que le mandaba urgentemente al despacho de Mundo, el subdirector del Centro. Mientras maldecía su pésima suerte caminaba hacía el despacho del subdirector y cuando estuvo frente a la puerta, se abrió de golpe y una Ele salió llorando sin dar tiempo a Jandro ni siquiera de preguntar. Acto seguido Mundo mandó pasar a Jandro. Mundo era un adulto de unos treinta años, alto, de piel morena y con el pelo corto. Siempre iba bien arreglado y presentaba esa sonrisa que parecía ocultar algo siniestro. Jandro nunca había podido realizar un análisis preciso de Mundo sin saber porqué y por ello no le gustaba como persona, siempre parecía ocultar algo…como el resto de los “jefazos”.

Mientras por enésima vez, Jandro intentaba descifrar su rostro Mundo preguntó en tono airado:
-         - ¿Cómo se te ocurre faltar a la práctica final de laboratorio? -
-         - Mmm… ¡Qué directo! No digo que tenga que hacer un festín por mi presencia… pero, ¿un “buenas tardes, Jandro” costaba tanto?- respondió Jandro con un toque de humor satírico para quitar hierro al asunto.
-          -Te he hecho una pregunta, y quiero que la contestes.- Definitivamente Jandro comprendió que no era día para hacer bromas.
      -Simplemente se me olvidó.- Ya en un tono más formal respondió Jandro.
-         -¿Simplemente sabes que te podemos expulsar por esto?- Espetó Mundo en tono hiriente.
-         - No lo haríais, y en caso de que lo hicierais no podríais encontrar a otro aprendiz prodigio como yo…
-         - Más bien un aprendiz pródigo, ya que malgastas todo aquello que te ofrecemos… algún día te darás cuenta de todo lo que hemos invertido en ti y te sentirás como lo que eres…no como lo que te crees que eres, niño estúpido-
-         - Le juro que no tenía intenciones directas de faltar a la práctica, pero creo que es innecesario este aluvión de insultos hacia mi persona.., además, no creo que haya faltado a tantas prácticas…- no llegó a acabar la frase.
-        -  Ciento diecisiete prácticas en tres meses… ¡creo que ya es hora de que las recuperes!- Gritó colérico -Mundo, nunca le había visto así…seguro que era a causa de Ele.
-        -  Pero…no me hacen falta…- intentó excusarse
-         - Lo sé, pero o todos moros o todos cristianos, pagarás igual que el resto el castigo y la sanción pertinente. A partir de ahora, te quedarás desde el fin de turno de tus clases hasta la hora de dormir completando todas las prácticas que llevas acumuladas.- Todo esto lo dijo con un toque de superioridad en la voz.
-          -¿Cuándo empiezo?- Se dio cuenta de que no podía ganar esa batalla y se vio obligado a resignarse.
-          -Ahora mismo, en unos momentos recibirás un mensaje en tu videomisor que te indicará tus turnos y clases.
-         - De acuerdo, tenga una buena tarde señor.
-          -Igualmente, Jandro- Ya volvía a tener esa sonrisa siniestra otra vez, pero esta vez con un atisbo de superioridad.
Dicho esto salió por la puerta y acto seguido recibió el mensaje que flotaba en la pantalla de su videomisor:

SALA 12: LABORATORIO CLÍNICO 2 HORAS HASTA CIERRE SALA.

Abatido comenzó el trayecto hacia la sala 12 donde le esperaba un arduo y aburrido trabajo.
Una vez había finalizado el trabajo salió de Su Prisión, como había decidido llamar a la sala, y se encaminó hacia su habitación ya sin ganas de hablar con alguien y con una creciente necesidad de sueño. Llegó a la habitación, sus compañeros ya dormían Trevor como si fuera un mono con problemas psíquicos y Booker, siempre tan correcto hasta cuando dormía. Se tiró encima de la cama y rápidamente comenzó a dormir.

Se despertó a las 6:00h una hora antes de la primera clase. Miró el videomisor y el mensaje que flotaba por la pantalla, le hizo sacar una sonrisa:

ATENCIÓN, ALERTA : BROTE DE ALERGIA RELACIONADA CON LA ÉPOCA DEL AÑO; 1 CASO REGISTRADO DE ASMA


Había vuelto a acertar, como siempre.

domingo, 10 de noviembre de 2013

El prisma negro, de Brent Weeks (Carmen)



Título: EL PRISMA NEGRO
Autor: BRENT WEEKS
Páginas: 704
Editorial:  Plaza & Janés Editores
ISBN: 978-84-01-35274-4
Precio:  22,90 €

Este es el último que he leído, me lo recomendó una amiga. Espero que a alguien más le entre ganas de
leerlo. Forma parte de una saga: Portador de Luz.

Sinopsis:
Gavin Guile es el Prisma, el hombre más poderoso del mundo, además de sumo sacerdote y emperador, encargado de mantener una paz resquebrajadiza que solo se sostiene en virtud de su poder, ingenio y carisma. Pero la vida de los Prismas nunca es larga, y Guile sabecon exactitud de cuánto tiempo dispone: cinco años en los que deberá lograr otros tantos objetivos imposibles… Cuando Guile descubra que tiene un hijo, nacido en un reino lejano al término de la guerraque lo condujo al trono, tendrá que decidit qué precio está dispuesto a pagar con tal de proteger un secreto que podría reducir su mundo a escombros…

Opinión:
Una historia donde; a medida que vas leyendo, descubres cosas que te sorprenden y te hacen seguir con el libro. Engancha.

Puntuación: 4,3/5

-Argumento: 4/5-->1,5 puntos
-Personajes: 4,5/5-->0,8 puntos
-Extensión: 5/5-->1 punto
-Acción: 5/5---> 1 punto
Extra:

-Romance: inexistente --> +0 puntos

sábado, 9 de noviembre de 2013

El Juego de Ender, de Orson Scott Card (Álex)




Título: EL JUEGO DE ENDER
Autor: Orson Scott Card
Páginas: 368
Editorial:  B (Ediciones B)
ISBN: 978-84-666-5395-4
Precio: 15,00 €

Recientemente acabé este libro titulado El Juego de Ender y he de decir que se ha convertido en una de esas novelas que considero impresdincible y  que se debe leer debido a su gran calidad, ya que aparte de ser una gran novela con unos personajes labrados y psicologicamente extraordinarios, también posee una gran parte de abstracción personal que lleva al lector a abordar la filosfía de la vida y otros temas relacionados con la la psicología del lector.
He de decir que este libro forma parte de una gran saga, que seguiré leyendo por supuesto.

Sinopsis:
La Tierra se ve amenazada por una raza extraterres­tre, los insectores, que se comunican telepáticamente y consideran no tener nada en común con los hu­manos, a quienes pretenden destruir. Para vencerlos es necesario una nueva clase de genio militar, y por ello se ha permitido el nacimiento de Ender, lo que constituye, en cierta forma, una anomalía, pues es el tercer hijo de una pareja en un mundo que ha limita­ do estrictamente a dos el número de descendientes. El niño Ender deberá aprender todo lo relativo a la guerra en los videojuegos y en los peligrosos ensayos de batallas espaciales que realiza con sus compañeros. A la habilidad en el tratamiento de las emociones, ya característica de Orson Scott Card, se une en este libro el interés por el empleo de las simulaciones por orde­nador y los juegos de fantasía en la formación militar, estratégica y psicológica del protagonista.

Opinión:
Gran libro, gran historia, gran personaje, gran final, gran lectura.

Puntuación: 4,5/5

-Argumento: 4/5 --> 1,5 puntos
-Personajes: 5/5-->1 punto
-Extensión: 5/5-->1 punto
-Acción: 5/5--> 1 punto
Extra:
-Romance:  inexsistente--> +0 puntos



domingo, 3 de noviembre de 2013

¿Qué es la Web 1.0, 2.0 y 3.0? ¿Cuáles son sus diferencias? (Álex/Carmen)


WEB 1.0, WEB 2.0 Y WEB 3.0

La Web 1.0 (1991-2003) es la forma más básica de web que existe, con navegadores de sólo texto bastante rápidos y es sólo de  lectura. El usuario no puede interactuar con el contenido de la página (comentarios, respuestas...), estando totalmente limitado a lo que el Webmaster, (persona responsable de mantenimiento o programación de un sitio web), sube a ésta. Es un tipo de web estática con documentos que jamás se actualizaban y los contenidos estaban dirigidos a la navegación HTML y GIF. También, Web 1.0 se refiere a cualquier página web diseñada con un estilo anterior del fenómeno de la Web 2.0.
Ejemplos: www.complexify.com/buttons/, www.edelman-argentina.com.ar/, www.conduzca.com/, www.britannica.com/ y www.google.com/doubleclick/networks/


El término Web 2.0 se refiere a aquellos sitios web que facilitan el compartir información, el diseño centrado en el usuario y la colaboración en la Web. Permite a los usuarios interactuar y colaborar entre sí como creadores de contenido generado por usuarios en una comunidad virtual, a diferencia de sitios web estáticos (Web 1.0), donde los usuarios se limitan a la observación de los contenidos que se han creado para ellos. En resumen, hay una relación entre el Webmaster y los usuarios.
Ejemplos:  www.fotolog.com, www.facebook.com, myspace.com, Ebay.com y Flickr.com.

Para finalizar, la Web 3.0 se define como una extensión de la web, en el que se puede expresar no sólo lenguaje natural, también se puede utilizar un lenguaje que se puede entender, interpretar utilizar por agentes software, permitiendo de este modo encontrar, compartir e integrar la información más fácilmente.De acuerdo a algunos expertos, “la Web 3.0 está caracterizada y aprovisionada por la acertada unión de la Inteligencia Artificial y la Web”, mientras que algunos expertos han definido la Web 3.0 como el siguiente paso en la progresión de las tuberías que conforman Internet.

Las principales diferencias entre los tipos de web que anteriormente hemos explicado podrían ser las siguientes:

La web 1.0 es de sólo lectura donde el usuario no puede interactuar con el contenido de la página en contraposición con la web 2.0 y web 3.0, que permiten una relación entre el usuario y la web. Además en las web 1.0 sólo se visualizan contenidos, en cambio en las web 2.0 y web 3.0 hay interacción donde los contenidos de la web representan un papel importante. Para finalizar, en la web 3.0 se transforma la red en una base de datos y se utiliza inteligencia artificial a diferencia de la web 2.0 donde había un tipo de relación Webmaster-Usuario, sustituida en la web 3.0 por una inteligencia artificial.