"Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive solo una..."
GEORGE R.R. MARTIN, Danza de Dragones

domingo, 24 de noviembre de 2013

La Historia de Internet (Carmen/Álex)

La historia de Internet


Hace 50 años los ordenadores solo podían hacer una tarea a la vez, es decir, tenían un procesamiento de lote.
En 1957 se consiguió una conexión remota y surgieron ideas como las de compartir el tiempo de computación la capacidad de proceso de varios usuarios.
Durante la guerra fría se creó DARPA, una red de ordenadores utilizada para transferir conocimientos y evitar su duplicidad. Gracias a él, en 1966 se creó ARPANET, donde se utilizaban pequeños ordenadores (IMP) para el control de las actividades de la red y una unidad central encargada de la inialización de los programas y los archivos de datos.
Por otro lado, también existía NPL, que tenía una base comercial y enviaba los datos en paquetes más pequeños, de aquí surgió la conmutación de paquetes de datos.
En 1962 se pasó a tener en los ordenadores de una arquitectura centralizada a una descentralizada, para evitar que la red dejara de funcionar por la pérdida de un nodo.
Otro programa importante fue Cyclades, que tenía como enfoque la comunicación con otras redes. De aquí nació el término INTER-NET (Entre-Redes).
ISO fue un intento de estandarizar las redes y la división de los canales en capas separadas.
El protocolo TCP/IP creó una compatibilidad entre las redes que las unió y creó Internet.

Finalmente, en 1990, se desactivó el hardware de ARPANET, pero Internet continuó funcionando. 

ENDER EN EL EXILIO, de Orson Scott Card (Álex)



Título: ENDER EN EL EXILIO
Autor: Orson Scott Card
Páginas: 400
Editorial:  B (Ediciones B)
ISBN: 978-84-666-4341-2
Precio: 20,00 €


Ayer acabé este libro titulado Ender en el Exilio y realmente solo puedo dirigir elogios hacia éste. Es un libro fantástico que recomiendo efusivamente a todo el mundo. Es un gran libro que, aunque pierde la acción tan presente en el primer libro de la saga, no tiene desperdicio. Esta pérdida de acción se consigue superar gracias al gran contenido filosófico y psicológico que presenta. Resulta imprescindible indicar que es un libro que crea en el lector un gran sentimiento atrayente ya que por cada página que pasas en el libro, abordas una nueva dimensión personal y filosófica. Además, centrándonos en la trama argumental, presenta un buen contenido tanto de ciencia ficción como de fantasía. Realmente este libro, según mi punto de vista, tiene poco que criticar y mucho de lo cual disfrutar.
Seguiré con esta saga, que se está convirtiendo en uno de mis pilares lectores.


Sinopsis:
Cuatrocientos años después de lo narrado en El juego de Ender y 2.650 años antes de La voz de los muertos, transcurre la historia que se narra en Ender en el exilio. Tras vencer a los insectores y dejar la Escuela de Batalla, Ender Wiggin parte en busca del planeta en que se habían reunido las «reinas colmena» de aquellos para intentar entender por qué se hallaban todas en un único sitio, haciendo con ello a su especie tan vulnerable. Ender recala en la colonia Ganges, fundada por Aquiles, su antiguo lugarteniente en la Escuela de Batalla. Pero el comandante de la nave que lleva a Ender desea ser el poder en la sombra detrás de éste o enviarlo de nuevo a la Tierra para quedarse con el poder absoluto. Ender, ahora de trece años de edad, ve venir el golpe y lo previene, ya que sigue siendo un excepcional estratega.

***¡ACLARACIÓN ARGUMENTAL!***

Por orden de publicación el segundo libro sería La Voz de Los Muertos, pero he continuado con Ender en el Exilio, el cual sería un libro independiente de transición respecto al siguiente libro de la saga. Esto es porque así será más fácil entender la cronología de la obra. También he decidido, junto con una amiga, el orden de la saga de manera que intercalaré la Saga de Ender con la Saga de la Sombra. Son libros paralelos que narran hechos desde puntos de vista diferentes.

Opinión:
Gran libro que ayuda a pensar y sobre todo engancha.

Puntuación: 4,2/5 --> +0,5 (romance)

-Argumento: 5/5 --> 2 puntos
-Personajes: 5/5-->1 punto
-Extensión: 5/5-->1 punto
-Acción: 2/5--> 0,2  puntos

Extra:

-Romance:  3,5/5--> +0,5 puntos

sábado, 23 de noviembre de 2013

Relato: JULLIETE (I) (by Álex)

JULLIETE (I)

Julliete se encontraba, como cada día a esas horas, en su despacho. Dedicaba prácticamente toda la medianoche a redactar informes y acabar sus investigaciones sobre los individuos del Centro. Sus investigaciones abarcaban todo tipo de experimentos, análisis y espionajes. Julliete realizaba todo tipo de pruebas y a partir de los resultados que ofrecían los sujetos de prueba creaba sus investigaciones. Estaba fascinada con un grupo especialmente extraordinario de individuos y desde que los había descubierto, no había parado de trabajar hasta altas horas de la noche. Por la mañana era una profesora que daba diversas asignaturas normal y corriente, pero después de que se apagaran las luces del Centro se aislaba en su despacho y comenzaba su otra vida. Realmente era su otra vida, puesto que por la mañana era la Señorita Julliete, profesora de filosofía e historia bélica. Tenía que fingir que era una profesora decente que dedicaba su vida a la enseñanza mientras que en realidad lo que hacía era supervisar las capacidades de todos los individuos y prevenir… riesgos. Su único motivo para estar en el Centro eran aquellos extraordinarios individuos que tenían talentos y virtudes excepcionales. Su primer contacto con el Centro fue cuando el director llamó por teléfono a su casa. Le dijeron que su hija tenía unas capacidades extraordinarias y que debía desarrollarlas correctamente por ello la debían enviar al Centro. Nunca había oído hablar de nada igual pero de igual manera pensó que era lo mejor para Catelyn Descartes. En aquellos momentos se sentía afortunada por tener una gran familia y encima una genio entre ellos. Pero su felicidad duró poco dado que cuando la llevaron al Centro prácticamente le arrebataron de sus manos a su hija y le dijeron que para que pudiese evolucionar como persona, los niños debían crecer sin padres ni familiares. Julliete no pudo aguantar esto y suplicó poder entrar en el Centro como profesora e investigadora. Su petición fue aceptada pero, a cambio, borrarían la memoria de su hija, al menos en todo aquello referente a su madre. Su hija no podría recordar quién era su madre, tampoco recordaría los momentos felices y  pensaría que fue abandonada pero a cambio su madre podría velar por su bienestar mientras estuviera en el Centro. Ya habían pasado muchos años de esto, pero cada vez que lo recordaba sentía que algo le faltaba… pero era por el bien de su hija.

En estos momentos, estaba redactando un informe sobre los talentos registrados en la historia del Centro. Iba por la generación de su hija. Por supuesto algún día le tocaría redactar un informe objetivo sobre su hija, sin derramar una sola lágrima. Tenía que ser fuerte, por ella y por su hija. Redactándolo descubrió que era una generación bastante poderosa, todos los talentos representaban el poder de cambiar el mundo… solo con verlos. A veces pensaba que lo que hacía estaba mal, espiar y controlar desde luego que estaba mal… pero lo que peor llevaba era el hecho de ver cómo esos individuos vivían sin padres ni familia y aún así establecían lazos afectivos con otra gente. Incluso su hija había encontrado un lugar entre ellos y tenía su propio grupo de conocidos y su propio círculo afectivo formado por Jandro, Ele y ella. Julliete, en un principio, tenía miedo de que su hija se rodeara de aquellos individuos, pero con el tiempo se había acostumbrado. Había tenido tiempo para descubrir cada característica de cada uno de esos conocidos. Se había molestado hasta en identificar sus talentos y sus respectivos poderes. Cada vez que hacía un informe de este tipo pensaba en que era por el bien de su hija pero había una voz en su interior que le decía que lo hacía por el Centro. No se sentía ni bien ni mal por ello, simplemente quería saber si todo lo que estaba haciendo funcionaría para mantener a salvo a su hija. Pronto descubrió que sus grandes amigos cuidaban de Catelyn por ella. Entonces pudo relajarse y disfrutar un poco de su condición de investigadora.

Acababa de acabar el informe sobre un alumno suyo llamado Trevor, así que decidió que era el momento de descansar un rato. Apagó el ordenador portátil con los informes y salió de aquel despacho lúgubre y sombrío. Tenía tiempo de ir a visitar a su amado y pasar un rato con él si estaba despierto, seguro que lo estaba pensó. Se encaminó por el pasillo central de la zona de profesores y bajó al primer piso. Pasó por su aula. De golpe, le entró un sentimiento de nostalgia. Pensó en todos aquellos momentos en los que había estado enseñando historia bélica a sus alumnos. Al principio odiaba tener que explicar sucesos históricos bélicos de la época anterior a la llegada del Héroe. Tenía que explicar cómo los humanos encontrábamos una manera certera de provocar conflictos, a veces de talla global. Luego comprendió que la historia era importante para no tropezar otra vez con la misma piedra y además a su vez, estaba enseñando a sus alumnos aprendices de militar cómo batallar y cómo encontrar los puntos flacos del enemigo. Esto era muy importante porque el mundo estaba a punto de cambiar y ella llegaría al nuevo mundo con su hija, era lo único que pedía. A veces le resultaba extraño mirar a la cara a aquellos que había estado espiando pero su deber era aquel y no podía impedirlo. Otras veces realmente deseaba que su vida fuera normal y que no girara en torno a una guerra que era imposible prevenir, al menos por su parte.

Pasó por el pabellón de ejercicios donde tantas veces había visto practicar a sus alumnos y cruzó el acceso a la sala de investigación. Sabía que él estaría allí. Pasó la tarjeta de identificación y accedió al laboratorio de uso privado. Todo el recinto presentaba un color grisáceo y una decoración más bien triste. Las típicas sillas de espera, el extintor en la pared, las puertas grises con el número de laboratorio… Pero el laboratorio de uso privado era especial. Allí era donde se encontraba con su amado y se aislaban del resto de la gente. Entró dentro y, en efecto, estaba allí. Sandor Grace estaba esperándola.

-          Oh, has venido. Ya pensaba que me dejarías sólo una noche más.- Dijo Grace en un tono irónico mientras sonreía.
-          Claro que he venido, no se queje… he dejado mi trabajo solo para verle.- Replicó con el mismo tono irónico.
-          No me hables de usted, no hace falta… nos conocemos… y bastante bien creo yo. Bueno, cuéntame… que has estado investigando.-
-          No esperaba que íbamos a hablar de esto, por un momento he pensado que era una cita romántica en un laboratorio sombrío.
-          Vamos… sé que disfrutas hablar de tu trabajo.
-          Te perdono por esta vez, hablemos de trabajo pues. ¿Qué es lo que quieres saber de mi investigación?- Lo dijo mientras se aproximaba a él con una andar provocativo.

Se había arreglado especialmente para la ocasión, llevaba una camisa con un escote pronunciado y una falda que dejaba poco a la imaginación. Notaba como él caía ante su seducción mientras luchaba por controlar sus hormonas masculinas. Le encantaba provocarle y hacerle caer en sus redes del amor. Además, se atraían. Ella era una mujer de treinta seis años con aspecto impresionante, de ojos verdes, morena con el pelo suelto que le llegaba por la espalda, buenas curvas y unos pechos prominentes. Él era un hombre de unos cuantos años más musculado, de ojos marrones, alto con el pelo corto y un gran seductor como ella.

-          Sabes, que es una reunión formal…no hagas que acaben como todas nuestras otras reuniones formales anda. Lo que quiero preguntarte es qué has averiguado sobre el trío rebelde.-  Ya estaba totalmente seducido.
-          Mmm… desde que creen que tienen libre acceso, Ele, la supuesta cabecilla… recoge información e intenta violar nuestros sistemas con sus artimañas. Creo que deberíamos controlarles más. Si por un casual...- No le dio tiempo de acabar la frase.
-          Ese casual nunca pasará… no pueden hacernos nada y además si lo hacen acabarán como el resto. Aún no han caído en ninguno de nuestros cebos ¿no?-
-          No, no creo que caiga.-
-          Has dicho caiga… ¿por qué?-
-          Porque Ele es la única que está decidida a caer en la trampa, y creo que sabe que es una trampa pero lo hace  igual. Jandro no está motivado y pasa bastante tiempo cumpliendo su castigo y con su mejor amigo. Cat, simplemente sigue con su vida normal y también pasa bastante tiempo con Jandro. Lo dicho, Ele es la única que busca conflicto, pronto estarán divididos gracias a nuestra ayuda-
-          No creo que sepa que es una trampa… sino ¿por qué iba a caer a propósito? A parte, si están separados todo irá mejor.-
-          Solo sé que es muy inteligente y no desaprovechará su talento único.-
-          De acuerdo, pero relájate…- Se puso detrás de Julliete y empezó a darle un masaje. Ahora él era quien seducía. Julliete se dejó llevar. Pronto empezaron las caricias, luego los besos y los susurros y finalmente el sexo.


Como siempre, no consiguió hace recapacitar a su amado sobre su plan tan arriesgado y fácil de manipular. Pero para eso estaba ella… para arreglarlo todo… si podía.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Relato: EL GUERRERO KAMIKAZE (I) (by Álex)

EL GUERRERO KAMIKAZE (I)


Trevor se levantó temprano para poder ir a su rincón favorito de todo el Centro: la piscina olímpica. Era un gran deportista y nadie podía equiparar su talento con los deportes. Su deporte favorito era la natación pero había participado en todos los deportes posibles desde tenis hasta la hípica, y en todos era un genio o estaba entre los primeros. Lo único que le faltaba por ganar eran las simulaciones de combate, era bastante fuerte pero siempre quedaba segundo detrás de alguien que o tenía más intelecto o era un genio de la estrategia. Las simulaciones de combate podían variar desde una recreación de guerra medieval hasta un simple torneo de combate cuerpo a cuerpo, y cuando ya pensaban que estaban acostumbrados a un tipo de combate de repente desparecía y los jefes les ponían otro tipo de pruebas. Una vez preguntó a uno de los profesores de combate para qué servían este tipo de actividades y le respondió simplemente que eran para fortalecer todos los tipos de inteligencias combativas. Vale que estaba siendo entrenado para formar parte de un pelotón militar pero no entendía el porqué de tanta simulación.

Había llegado al Centro sólo tres años atrás cuando aún tenía trece años, pero se había integrado con facilidad y había conocido a grandes personas y aún mejores amigos; como Jandro. Le dio un escalofrío, no eran ni las siete de la mañana y ya estaba pensando en él. Muchas veces se preguntaba por qué la vida era tan injusta con él acto seguido abandonaba esa idea, dado al egocentrismo que conllevaba. No entendía cómo podía ser que con su atractivo no había conseguido el amor… igualmente le daba igual porque era feliz con sus actividades deportivas ¿o no? Era un chico alto, rubio de ojos color marrón caramelo y de complexión fuerte con espalda ancha por la natación y el ejercicio físico. Atractivo suficiente para cualquiera pero no lo suficiente para quien él quería.

Ya había llegado al ala principal del centro y se dirigió a la tabla de simulaciones para ver si le tocaba y contra quién. << ¡Estupendo! Tengo simulación a las tres, justo después de salvamento… y además contra el primero en la clasificación… Markus, El Toro>> Markus nunca le había caído bien, era un chico bastante prepotente que se creía superior al resto por tener una complexión cercana a la de un toro. Siempre que Trevor se enfrentaba a él en la simulación perdía por mucha diferencia y era su espinita clavada. Aunque pareciera idiota en realidad era un genio de la estrategia y ganaba en todas las simulaciones. Markus sólo estaba inscrito en el Centro para las malditas simulaciones y parecía que vivía para ellas. Seguramente Markus en un futuro se convertiría en un almirante de flota o incluso el jefazo del ejército nacional. Arto de pensar en Markus continuó su camino hacia la parte trasera del ala principal que daba a un amplio pabellón donde se podía practicar las maniobras. Al lado de este pabellón se encontraba la piscina olímpica y también las salas de entrenamiento. En la planta de arriba la sala de simulaciones que tanto odiaba. Esta vez se había propuesto ganar y lo haría.

Atravesó el pasillo central hasta llegar a la puerta que comunicaba con el pabellón. En el camino encontró a varios profesores preparando sus clases, entre ellos al profesor que vería en dos horas al inicio de su clase de juicio táctico y maniobras de defensa. Después tendría una hora de ejercicios variados. Luego historia de las grandes Guerras y para acabar salvamento a las dos. Por si fuera poco después tendría la simulación… un planazo. << Sólo con pensarlo me muero de asco, estoy deseando que acabe mi graduación ya>>. Estaba agotado, su plan de actividades era muy exigente y además se esforzaba por estar primero en todas las competiciones pero siempre había algo que le animaba, las series de acción y las películas de acción, además de la natación por supuesto.

Entró dentro del pabellón, y por suerte, no había nadie. Tendría la hora para el solo hasta que llegaran los del turno matutino de natación y acabase su libertad. Se fue directo a los vestuarios y se cambió. Acto seguido salió del vestuario y fue directo a la plataforma de saltos. Hoy le apetecía realizar unos cuantos saltos de plataforma para despejarse y liberar adrenalina, porque siempre iba bien para el estrés. Mientras se subía a la plataforma más alta recordó la manera en que conoció a Jandro dos años atrás. Después de un largo día de entrenamiento Trevor había decidido ir a hacer unos cuantos largos a la piscina sin tener en cuenta que su estado físico era lamentable debido a los grandes esfuerzos que realizaba en el planning de la escuela militar. Era ya tarde y no quedaba nadie en la piscina, algo que acrecentó las gans de Trevor para nadar un rato a solas. Mala idea. Estaba tan cansado que en uno de los virajes se golpeó la cabeza, por la falta de concentración, y se desmalló. Hubiera muerto ahogado si no fuera porque un joven que se estaba tomando un descanso no estuviera por allí. Aquel joven decidió saltar al agua para salvar al desconocido, lo sacó y le practicó la RCP (reanimación cardiopulmonar). Cuando despertó el joven ya se había ido después de avisar a los médicos. Días más tarde Trevor se enteraría de que fue Jandro quien le había salvado. Le dio las gracias pero cada uno siguió su vida por su lado hasta que en un año más tarde concedieron como compañeros de pupitre en anatomía del cuerpo humano el mismo año en el que empezarían a compartir apartamento en el Centro. Desde entonces fueron uña y carne, mejores amigos aunque debía compartir su puesto con Cat y Ele, sus mejores amigas. Se llevaban todos muy bien e incluso habían quedado más de una vez en su tiempo de ocio, pero había algo más entre Cat, Ele y Jandro, algo que nunca había descubierto Trevor. Tampoco le importaba siempre y cuando siguieran siendo amigos. En poco tiempo vivieron grandes aventuras adecuadas a su edad y se hicieron inseparables. Incluso Trevor empezó a sentir algo más que su amistad, empezó a fijarse en su atractivo; un chico alto y moreno, con los ojos color marrón, y de complexión media. Empezó a fijarse en lo que le gustaba y lo que no de Jandro, su carácter, su estado de ánimo. Pero ese sentimiento nunca había sido recíproco y habían sido siempre mejores amigos y sólo eso. Algún día Jandro encontraría alguna chica que le conquistara el corazón y Trevor a alguien que complementara su ser.

Acabó su hora de natación y se dirigió a su primera clase del día. No fue tan pesada como pensaba y además incluso la disfrutó. Después en la hora de ejercicios también destacó y ganó todas las pruebas. Incluso a última hora se lo pasó bien y aprendió nuevas cosas interesantes. En definitiva, era un gran día para Trevor y nada lo podría truncar. Incluso después tendría un maratón de pelis de acción en el apartamento. Ahora tocaba lo más duro… la simulación.

Se dirigió un cuarto de hora antes de las tres hacia la sala de simulación para prepararse con calma y relajarse. Llegó el primero de todos los alumnos, ya que solo estaban los profesores preparando la simulación. Llevaban tres días seguidos preparándoles para las simulaciones relacionadas con batallas cuerpo a cuerpo así que seguramente, le tocaría ésta o no… El caso es que se preparó y cuando estuvo listo se dirigió hacia su atril situado enfrente del contrincante. Markus ya había llegado. Quedaban escasos minutos para la simulación. La sala de simulaciones era un gran recinto ovalado donde a cada lado se encontraban dos atriles enfrentados de frente. Abajo se situaba la arena virtual o real dependiendo del tipo de simulación. A ambos lados de la sala ovalada se encontraban grandes paredes de cristal y detrás de estas paredes se situaban las gradas del público. Había bastante esta vez, se notaba que era una simulación seria; el primero de la tabla contra el segundo. Trevor ya estaba preparado, en segundos comenzaría la simulación.

Empezó: en la arena empezaron a crearse virtualmente dos territorios enfrentados, seguramente en algún lugar relacionado con Francia. Una batalla medieval. <<Maldita sea, justo donde destaca Markus>> pensó Trevor, igualmente tenía pensado ganar… Una vez creado el terreno de batalla, cada uno tenía que reagrupar sus tropas e idear una estrategia para pillar desprevenido al enemigo e invadir la capital enemiga a base de estratagemas y otros recursos válidos. Claramente no podían ver más allá de sus filas enemigas excepto un mapa de estrategia. Trevor disponía de cuatro batallones disponibles, uno en cada frente de su territorio protegiendo su capital. Debía reaccionar rápido puesto que Markus se caracterizaba por fulminar a sus enemigos rápidamente con una estrategia concisa y determinada desde el primer momento. << Tengo cuatro batallones…podría asignar dos a la defensa, uno a la exploración y otro al ataque. No, demasiado previsible para Markus… si fracturo uno de mis batallones podría mandar sólo medio batallón a la exploración pero… ¡NO! Tampoco sirve, piensa Trevor, piensa>> Entonces se le ocurrió una idea descabellada pero que podría funcionar. Se basaba en la subjetividad de su enemigo pero podría funcionar. << Si mando dos batallones, uno a cada lado del mapa dejaré abierta una obertura en mis defensas… y el podría pensar en atacar con toda su fuerza hacia mi capital, de esta forma podría adelantar a uno de los batallones a atacar la capital mientras tiendo una emboscada. Él atacará al menos con dos batallones a mi capital y yo tengo dos batallones defendiéndola… cuando se dé cuenta que uno de mis batallones está atacando su capital será demasiado tarde porque cuando quiera regresar estará atrapado cuando replegue uno de los batallones asignados a los lados. Cuando haya reducido dos de sus batallones dejará sólo dos defendiendo la capital y yo tendré tres… así podré ganar>> Era como si de golpe se le hubiera encendido la bombilla y hubiera ideado una estrategia casi perfecta por un toque divino. La estrategia funcionaba a la perfección y su plan era un éxito pero en vez de encontrar dos batallones defendiendo la capital se encontró uno… ¡el otro estaba atacando su capital! Entonces actuando rápido consiguió hacer caer la capital de Matkus antes que la suya. Había sedo arriesgado pero lo había conseguido. Acabó la simulación. Desde las gradas le aclamaban por haber vencido al genio táctico. Ahora que había ganado nadie podría pararle. El profesor le coronó como Dios Táctico del Día y comentaron la jugada que había hecho. Después Markus le dio la mano y le dijo que había sido un placer haber luchado con alguien tan imprevisible. Finalmente regresó a su habitación para prepararlo todo para el maratón de cine, esta vez Jandro lo faltaría y se lo pasarían genial.


Había sido un gran día pero Trevor era ajeno al gran problema que se estaba gestando en la escuela militar y para qué lo estaban entrenando pero pronto lo sabría….      

viernes, 15 de noviembre de 2013

Relato: EL APRENDIZ PRÓDIGO (II) (By Álex)

EL APRENDIZ PRÓDIGO (II)

-          ¿Cree que es conveniente darles tanto margen de ventaja?
-          Realmente me da igual y usted debería pensar lo mismo dado que el Centro los controla en todo momento… sólo una vez casi lo consiguieron aquellos individuos, pero como ya sabrá al final acabamos ganando nosotros. Como siempre.
-          De acuerdo pero sigo pensando que deberíamos tenerles más vigilados dado que son un trío excepcional y si sólo supieran de lo que son capaces…
-          Exactamente estamos llevando a cabo este plan con ese objetivo Señorita Descartes…
-          Le he dicho mil veces que no use mi verdadero apellido… para ellos sólo soy la profesora Julliet, y le puedo asegurar que no es nada fácil espiar y hacer estudios sobre tu propio descendiente Señor Grace.
-          Es cuestión de acostumbrarse… y de momento lo está haciendo bastante bien
-          Nos estamos desviando del tema… lo importante es que creo que en cualquier momento nos sorprenderán con alguna artimaña y lograrán su objetivo.
-          No sea tan pesimista. Están continuamente motorizados y en todo momento sabemos cuáles son sus planes; además como ya sabe… el Centro siempre gana o ellos mueren.
-          Oh! Es usted un hombre demasiado presuntuoso y siniestro… me gusta
-          Entonces demuéstrelo…

Por fin había acabado sus horas de castigo diarias, al menos de aquel día…
Salió ya cansado hacia su habitación cuando se le ocurrió mirar el videomisor, dónde en la pantalla refulgía un mensaje tal que así:

CONVOCADA UNA REUNIÓN DE URGENCIA, TE NECESITO JANDRO

Él sabía que cuando Ele le necesitaba es que había algún problema de por medio pero por su código de mejor amigo, como cuantas veces le había repetido Ele, era acudir rápidamente a la llamada de urgencia sin importar nada más. Pero antes creía necesario ir a su habitación para asearse,  Ele podía esperar… su higiene personal no. Así que empezó su recorrido hacia su habitación, al menos estaba cerca pensó. Mandó un mensaje para avisar de su tardanza y rápidamente se dirigió a asearse.

Mientras caminaba pensaba en qué demonios podría haber pasado para convocar una reunión de urgencia. Sabía que Ele, últimamente acudía demasiado a menudo al despacho del subdirector y que las otras veces que las había convocado era por alguna maquinación contra el Centro o cualquier cosa que estuviera relacionada. Realmente pensó que era un mal día para la reunión, Jandro estaba exhausto y eran uno de sus mejores días. Se cumplían diez años desde que no había vuelto a ver a su querida hermana ni a su madre. En este periodo de tiempo Jandro prefería estar solo antes que acompañado aunque Cat y Ele fueran un gran apoyo junto con sus demás conocidos. Muchas veces Jandro para quitar hierro al asunto se burlaba del aniverario denominándolo el aniversario de “llevardiezañosseparados” y así aunque seguía sintiéndose mal, hacía ver a su gente que tampoco sufría tanto.

Finalmente llegó a la puerta de su habitación mini-apartamento, abrió la puerta y se llevó una gran sorpresa… para variar todo estaba ordenado y limpio; incluso el rincón de Trevor y Booker con sus respectivas literas. La habitación era como un apartamento bastante simple: en un rincón del apartamento donde se encontraba una litera con dos camas, Trevor dormía en la de abajo y Booker en la de arriba; Jandro dormía en la cama individual junto a la ventana, en la parte más cercana a la terraza y de la salita. El apartamento igualmente, era bastante amplio teniendo así dos escritorios y una terraza bastante amplia. Cada rincón del apartamento estaba decorado con las cosas que les gustaban. El rincón de Trevor repleto de posters de distintos deportes junto con todas sus medallas, trofeos y condecoraciones; su favorito era la natación. El rincón de Booker tenía una estantería con figuritas de acción y diversos juegos junto con largas colecciones de anime y manga. Y el de Jandro se componía de dos estanterías contiguas junto a su escritorio personal donde se encontraban todas sus novelas y series favoritas. Cuando les asignaron su habitación de adolescentes a la edad de catorce fue cuando se conocieron; era un grupo bastante variopinto… un deportista de élite, un friki de los videojuegos y Jandro, un futuro genio de la Medicina. Pero aún con sus diferencias siempre se habían llevado bien. Sobretodo Trevor y Jandro, Booker siempre había ido más a su rollo pero igualmente se llevaban bien. Al pensar en Trevor recordó porqué estaba tan limpia y ordenada la salita… aquel día tocaba maratón de películas de acción con Trevor. No sabía qué hacer; Trevor cada año por esas fechas organizaba algo así para subir la moral de Jandro conociendo por lo que pasaba y ahora llegaría el malévolo de Jandro y le diría que no iba a poder ser, que prefería irse con sus amigas. Realmente se sintió horriblemente mal, pero esperaba que lo comprendiese. Redactó una nota y se la dejó a Trevor en la mesita de la sala, al lado del conjunto de pelis que había recolectado. La nota decía así:

Lo siento pero terriblemente no puedo quedarme a ver contigo el maratón de películas, tengo que ir a junto de Ele a ayudarle con un asunto. Espero que lo comprendas, mañana seguro que podremos hacer el maratón.
 Saludos, Jandro

Acto seguido se metió en el cuarto de baño y se desnudó para luego meterse en la ducha con agua fría que le ayudaba a refrescarse tanto mentalmente como corporalmente. Y entró en trance, como cada vez que se metía en la ducha y comenzaba a filosofar… Ya hacía diez años que no veía a su hermana y realmente su mayor deseo era encontrarla y decirle cuán había cambiado su vida y así contarse todas esas experiencias vividas, como hacían los de la televisión. Además, el mero hecho de que su hermana y su madre estaban por el mundo, le daba un motivo para luchar y seguir adelante.

Acabó la ducha se secó con la toalla y salió con ella puesta del baño para recoger su ropa en su cómoda al lado de su cama. Al salir del baño se encontró con Trevor. << Tierra trágame, por qué demonios me pasan estas cosas a mí>> Sin disimulo saludó a Trevor y se encaminó hacia su cómoda.

-          Jandro, no hace falta que huyas… lo comprendo. Sé que hoy no puedes, ya será otro día. – Dijo Trevor en un tono un poco hiriente. Su voz sorprendió tanto a Jandro que se le calló la toalla y quedó totalmente desnudo.
-          Gracias por comprenderlo Trevor, mañana te prometo que recuperamos el tiempo perdido de hoy…- Algo había hecho mal, Trevor había puesto unos ojos como platos y parecía enfurecido por el color rosado de sus mejillas. En un primer momento, no se había dado cuenta pero su ojo clínico comenzó a activarse:
<< Tiene los hombros caídos… esto significa abatimiento además su postura es un tanto rígida; se siente incómodo. Parece cansado pero aparentemente no tiene ningún problema de salud pero todavía no consigo descifrar esa mirada y esos mofletes tan colorados… ¿tan enfadado está?>> Se acercó a él corriendo y le dijo:
-          De verdad, que lo siento pero no podía ser… no te enfades. No es para tanto.- Dijo Jandro inseguro. Acto seguido le dio un abrazo amistoso, se marchó a recoger su toalla y a vestirse.
<< Se ha quedado parado y con una mirada perdida… creo que esta vez le he hecho daño. No tenía pensado esto… Espero que al menos me perdone>>

Una vez vestido, se arregló mínimamente bien y se encaminó hacia la salida. Se despidió de Trevor pero estaba duchándose.

Mandó un mensaje a Ele diciéndole que ya iba de camino, sólo había pasado media hora… tampoco llegaba tan tarde ¿no? Jandro recordaba que a Ele una de las cosas que menos le gustaban era la impuntualidad y deseó que no se lo tuviera en cuenta, igualmente aumentó su marcha. Sólo quedaban dos horas para que apagaran las luces así que tendrían tiempo para hablar largo y tendido. Recorrió los largos pasillos que comunicaban la ala 1 con la ala 2 y cogió el ascensor hasta llegar al quinto piso. Durante su recorrido llegó a diagnosticar dos casos leves de alergia, uno caso de catarro común, algún moretón causado por algún golpe y poco más.

Finalmente llegó frente a la puerta de la habitación de Ele y llamó a la puerta. La habitación de Ele era especial, aparte de que tenía una personalidad notable también era bastante rústica en comparación con el resto del edificio. Además tenía El Abrevadero de las Almas que aparte de ser invención de Ele, pocos tenían una habitación que comunicara con una parte del ático. Le abrió Cat, se saludaron y ella le dijo que se encontraban en el Abrevadero de las Almas dialogando sobre aquella urgencia tan repentina. Jandro atravesó aquella habitación tan especial y llegó finalmente a su destino. Pequemiau no estaba, aquel cabroncete le caía bastante bien y según lo que parecía era un gato bastante inteligente.

-          Jandro, ponte cómodo… hay bastantes temas de los que hablar.- Dijo Ele en un tono bastante satírico y burlesco. Jandro se acomodó en su sofá-cojín favorito y comenzó la conversación.
-          De acuerdo; espero que sea importante he dejado tirado a Trevor en nuestro apartamento y tenía planeado un maratón de películas de acción…
-          Sí, sí que es importante. Ele tiene otra vez uno de esos planes maquiavélicos contra el Centro.
-          No son tan maquiavélicos pero… sí, ¡sí que tengo un plan!- Dijo Ele entusiasmada.
-          No otra vez no… Ele realmente, ¿te rendirás algún día?- Dijo Jandro en un tono cansado y con desinterés.
-          No, ya os lo he dicho y firmasteis un código de la amistad para crear este grupo y debemos apoyarnos… ¿Os lo tengo que recordar otra vez?
-          No, Señora.- Respondieron al unísono Jandro y Cat. Acto seguido se empezaron a reír todos por la graciosa situación.
-          Venga chicos, seriedad…- Dijo Ele seria.
-          Me cuesta mucho oírte diciendo eso Ele.- Dijo Cat aún riéndose.
-          Lo mismo digo.- Corroboró Jandro.
-          Es que esta vez es serio…por fin tenemos nuestra oportunidad para perpetrar nuestro plan. Explícaselo tú Cat, creo que si lo explicas tú le dará credibilidad al plan.- Dijo Ele realmente seria. Esta vez Jandro se fijó en su cara, se le notaba un determinismo que raras veces había visto en la cara de Ele que le dio credibilidad de inmediato.
-          O.K. Empezaré por el principio….- Cat contó a Jandro todo el asusnto del espionaje que les habían pedido con todos los detalles posible y continuó explicando el plan:
-          Como ya habrás  observado, se nos presenta una oportunidad clara para poder fugarnos del Centro. Ahora tendremos acceso a un montón de información clasificada que podremos usar en su contra y así escapar.-
-          Sí, lo había entendido. Realmente es una gran oportunidad para poder usarla en nuestro favor, pero encuentro que es demasiado raro que de repente os dejen actuar con vuestros métodos mientras me espiáis. ¿Vosotras no?
-          Claro que sí, pero igualmente el trío rebelde les puede ganar. Este es nuestro terreno y no el suyo, además tenemos todas las de ganar… nos dejarán las claves de acceso y Cat podrá codificar todos sus archivos y así saber qué pasó con aquel grupo.- Dijo Ele completamente convencida de si argumento.
-          De acuerdo, Cat ¿estás de acuerdo tú  también?
-          Sí, creo que es una buena oportunidad pero creo que necesitamos más motivación aparte de querer huir.
-          ¿Quereis motivación? Yo os daré motivación… este Centro no nos ha dejado ver el mundo exterior… llevamos encerrados aquí desde que vinimos. Lo único que sabemos es que el Centro está en la cima de una montaña, de no sabemos dónde. Por no hablar de que estoy segura de qué queréis saber que pasó con vuestras familias ¿verdad?..- Y así continuó hasta que los convenció definitivamente a base de su dialéctica capaz de vender arena en el desierto.


Al final del día Jandro ya no podía más… llegó exhausto justo antes de que pagaran las luces a su habitación y se tiró a la cama para dormir. Se dio cuenta de que tenía un nota pegada en la cama. Era de Trevor. Mañana, maratón de pelis ponía. Esto hizo que Jandro se durmiera definitivamente, esta vez con un pretexto feliz: por fin podrían huir del Centro y además tenía verdaderos amigos a su alrededor. Además… estaba a 365 días menos de recuperar el tiempo perdido con su hermana. ¿O no? 

jueves, 14 de noviembre de 2013

Relato: LA DOMADORA DE BESTIAS (I) (by Álex)

LA DOMADORA DE BESTIAS (I)

Ele se había marchado indignada del despacho y en su camino hacia su habitación, en la segunda ala del Centro, arrolló a varias personas aunque realmente no quería. Simplemente quería alejarse lo más posible de aquella mísera persona que le estaba “obligando” a espiar a su mejor amigo en el Centro. Mientras recorría los pasillos tan repletos de gente que ya había acabo su horario, empezó a pensar en todo lo que le había pasado en menos de una semana: primero dos castigos seguidos por desinterés civil, después varios exámenes suspendidos y para rematar dos visitas al subdirector. Realmente ella no sabía que hacía rodeada de todos aquellos genios; no encajaba… no tenía un súper talento para sacar buenas notas como el resto ni servía para entender complicados problemas; lo único que tenía era un talento, menospreciado por cierto, artístico innato. Ele solo sabía que todo aquello que pasara por su mente lo podría dibujar con tal similitud y aportar sus sentimientos en el lienzo. Más de una vez, sus dibujos habían parecido tan reales que hasta sus profesores de arte le decían que era imposible lo que ella hacía y por ello siempre la suspendían. Otras veces suspendía porque simplemente era muy dada a abstraerse y olvidar todo aquello terrenal y mundano, por ende, no podía permanecer sentada delante de una teoría científica que no le interesaba. Aún así ella tenía un talento que nadie más, nunca jamás, podría tener… o eso le gustaba pensar a Ele.

Pasó cerca del sector donde se encontraba Jandro, pero seguramente estaría cumpliendo aquel maldito castigo con el único sentido de monitorizar su vida. Ele no llegaba a comprender por qué estaban tan interesados en la vida de Jandro si ni siquiera le conocían como persona humana, sólo como resultados y números. Ella sí que le conocía… Se conocieron cuando Ele tenía ocho años y Jandro ya llevaba dos en el Centro. Su padre había vendido su “inteligencia” a los del Centro o eso fue lo que le había dicho un pajarito, literalmente. Aunque nunca lo comprendió aceptó la idea de que su padre no la quisiese puesto que desde su nacimiento la había odiado cual criatura del averno, sin ninguna razón aparente… o hasta donde sus conocimientos llegaban. Cuando llegó al Centro conoció a Jandro y a Cat, que ya eran grandes amigos, y comenzó a integrarse con ellos. Al principio, eran tan diferente en comparación con el resto de alumnos o “individuos” como los llamaban los profesores que no consiguió establecer relaciones con nadie, sólo tenía a su gran amigo Pequemiau. Entonces fue cuando conoció a Cat, otra niña que tenía algunos problemas de adaptación… <<Realmente Cat parecía una niña rarita, sólo sabía argumentar todo lo que decías y llevarte la contraria… me caía bien>>. Finalmente conoció a Jandro quien se convirtió en su mejor amigo y en su vínculo con la demás gente del Centro, que merecía su presencia. Desde que se hicieron amigos se convirtieron en uña y carne… a veces discutían pero siempre era porque Ele tenía un modo de pensar en el mundo más bien naturalista y Jandro más bien condicionado por el dolor de perder a su querida hermana y a su madre. Ele no quería centrarse en lo negativo más bien en todo lo contrario… la vida es un gran abanico de posibilidades.

<< Es curioso pensar que al principio sólo éramos simples amigos y ahora nos conocemos tanto el uno al otro que nos podríamos destruir mutuamente… es siniestro pensar eso pero a la vez es algo bello…, nunca traicionaría a Jandro por mucho que quieran que le espíe ya verán lo que el trío rebelde tiene pensado para esta panda de simios misérrimos que solo piensan en mierdas>> El trío rebelde se formó años atrás durante un periodo oscuro en el Centro. Un grupo de chicos, ya a punto de conseguir su graduación en el Centro desaparecieron misteriosamente y nadie quiso aportar más información. Entonces Jandro pensó en formar un trío para investigar lo sucedido y todo lo que encontraron cambió su punto de vista sobre el Centro y su objetivo para con él. En principio su objetivo fue el de encontrar la respuesta a todas aquellas realizadas con el objetivo de saber qué había pasado con aquellos estudiantes, pero cuando descubrieron la verdad su objetivo cambió drásticamente y forjaron un pacto permanente, inmutable e indestructible entre los tres para conseguir aquél objetivo y ahora se les presentaba la oportunidad perfecta…

<<Después de tantos años podremos por fin recuperar todo aquello que nos quitaron al entrar en este Centro y lo recuperaremos a base de rebeldía y revolución>>
Ele ya había llegado a su habitación después de haber atravesado varios pasillos en dirección a la segunda ala y habiendo subido hasta el quinto piso en ascensor. Lo que más le gustaba era que al vivir en el último piso de esa ala tenía una panorámica perfecta para lo que ella quería: investigar y… espiar. Entró. Su habitación era bastante sencilla pero bastante destartalada. Vivía sola en aquella habitación, otro privilegio pero indispensable para ella. Su habitación se componía básicamente de una litera en el lado izquierdo de la habitación y en la parte derecha se encontraba su escritorio y su rincón favorito, al que le gustaba llamar: Abrevadero de las Almas. El Abrevadero de las Almas era una esquina de la habitación que comunicaba directamente con la terraza a través de una escalera, todo junto, el piso superficial y el mini-ático creaban el Abrevadero de las Almas, compuesto por varios cojines cómodos y una mesita donde dialogar sobre los distintos temas del trío rebelde, puesto que allí era donde celebraban sus reuniones y donde habitaba su gran amigo Pequemiau. En invierno podían cerrar por la parte de arriba el lugar y ponían dos estufas para calentarse mientras podían ver las estrellas según Ele, las Almas la gente muerta.

Lo primero que hizo fue mandar un mensaje a través de su videomisor para convocar una reunión de urgencia del Trío Rebelde. Lo segundo subir al Abrevadero de las Almas e ir a dialogar con Pequemiau. Puede que ella no sacara buenísimas notas o no fuera tan inteligente formalmente hablando… pero Ele podía dialogar con los animales e incluso meterse en su piel, durante un tiempo pequeño, aunque era un arduo trabajo y la dejaba vulnerable durante la transferencia. Como ya esperaba Pequemiau estaba repantingado en el sofá cojín destinado a su majestad, como le gustaba que le llamasen… cosa que Ele no hacía claro… a no ser que quisiera un favor, por supuesto. Pequemiau era una gato siamés con sus colores característicos marrón, blanco y gris. Cosa que le hacía parecer muy mono ya que le formaba un bigote de Ser blanco encima de su hocico y le otorgaba una regia presencia. Lo único que le había contado sobre sus orígenes es que él pertenecía a su madre y que estaba ahí para protegerla. Y ciertamente, lo había conseguido con el paso de los años.

Ele se fijó en si estaba dormido o no; lo estaba así que era mejor dejarle dormir mientras esperaba a Cat y a Jandro, que esperaba que no llegaran tarde. Justo cuando lo estaba pensando recibió un nuevo mensaje en el videomisor:

DE ACUERDO, ACABO DE SALIR DEL DESPACHO DEL SUBDIRECTOR LLEGARÉ EN TRES MINUTOS EXACTOS, CAT

Fiel a su palabra, como siempre llegó a la hora determinada. Tocó a la puerta y entró. Ele se fijó que tenía una perturbación en la mirada como si algo le resultara extraño y a la vez medio divertido…
-          Hola Cat, ¿te pasa algo? No sé es que te veo rara… -
-          Ele, tu gato… está haciendo cosas… emmm, no… qué demonios... ejem. – Dijo Cat, de manera ininteligible y con la cara rosada de vergüenza.
-          No te entiendo pasa algo con Pequemiau… - Se giró. El gato se había puesto unas bragitas de Ele y estaba caminando imitándola aparentemente…- Mierda! Cat, es normal espera un momentito que…- No acabó la frase, estableció comunicación telepática con Pequemiau…
<< ¡QUÉ DEMONIOS TE CREES QUE HACES! ¡Cat no conoce que te puedes comportar como cualquier humano! Ni siquiera sabe que eres inteligente…. Maldita sea…¡Porqué tienes que hacer estas cosas! Quítate las bragas y márchate>>
<<Ups! Lo siento… me retiro…  DOMADORA DE BESTIAS, es ironía por si no te das cuenta, jejejejeje >>
<< Márchate maldito felino…que vergüenza me haces pasar…>> El gato se marchó corriendo… pero con las bragas.
-          Cat, ya sabes cómo es mi gato de especial… espero que no… - No sabía cómo terminar la frase…
-          Esto… no te preocupes, estoy, ejem, acostumbrada creo. – Dijo Cat con condescendencia.
-          Gracias por entenderlo… ahora dime, ¿cómo ha ido? ¿Ya te ha contado la misión que has de cumplir? –
-          Sí, pero dime qué tienes planeado Ele. Creo que aún no entiendo…-
-          Vayamos por partes, primero esperemos a Jandro… luego comenzaremos con nuestro plan.
-          Sí. Pero… ¿le espiaremos? Creo que no pero tus planes son… incalculables. -
-           Sí, sí que espiaremos pero no a quien ellos creen…

Tras mucho tiempo por fin habían conseguido aquella oportunidad tan esperada… ahora solo quedaba que el plan de Ele funcionese…


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Relato: LA SEÑORITA RACIONAL (I) (by Álex)

LA SEÑORITA RACIONAL (I)


Cat ya había acabado sus horas de estudio obligatorias y como era sábado se dirigía a su rincón favorito de todo el Centro: la biblioteca. La biblioteca le traía gratos recuerdos, uno de ellos de cuando conoció a Jandro y desde entonces se hicieron amigos y hasta día de hoy nada los había podido separar. También le gustaba ese lugar por la cantidad de literatura que contenía, dado que ella era aficionada ya desde joven a la lectura. Cuando era pequeña, sus padres la trajeron al Centro para explotar todo su talento, pues era una genio en todo lo relacionado con los cálculos mentales y los problemas tanto aritméticos como analíticos. Ella nunca pudo comprender durante su infancia cómo sus padres fueron capaces de abandonarla en un centro de jóvenes talentos, donde en principio no tendría amigos y sería la marginada. Esto se cumplió porque no fue hasta pasado un año cuando alguien se dirigió hacia su persona no insultándole sino elogiando su talento para la aritmética, esta persona fue Jandro. Por ello y por muchas cosas más se encariñó del niño de seis años con una capacidad de diagnóstico clínico extraordinario y un tono burlesco y satírico.

Mientras se abstraía pensando en lo mucho que había cambiado su vida, llegó a la biblioteca casi sin darse cuenta. En realidad su propio cerebro había almacenado todo el proceso del camino, analizando numéricamente complejas paradojas y alternativas a la dirección de movimiento que había cogido. Igualmente, se sentía mejor pensando que todos los demás podían hacer lo mismo que ella, y así no sentiría como los demás desaprovechaban un intelecto racional capaz de crear paradojas simultáneas.

Le encantaban los libros de aventura y fantasía porque hacían que ese lado tan racional y formal de su mente se estuviera quietecito durante un periodo más o menos estable. Algunas veces incluso mientras leía llegaba a formular teoremas y alternativas lógicas sobre la historia que estaba siendo contada; entonces sabía que su periodo inmanente de relax había acabado. Al igual que un gran talento era una maldición que su cerebro no parase de funcionar y a veces, incluso podía llegar a lastimar a la gente que la rodeaba por su gran proceso de deducción, pero nunca había llegado a lastimar a Jandro; en el fondo procesaban la información de mismo modo, ella mediante cálculos, el mediante diagnósticos. Muchas veces había deseado volver con su familia y vivir una vida normal hasta que se dio cuenta que para ella era imposible ya que su ser siempre tendría ansia de conocimiento y evolución, cosa que su familia no podría darle. A veces, incluso, comprendía por qué sus padres la habían abandonado. Eso de que tu hija tenga ideas y una mente extraordinaria que uno nunca llegará a tener, debe de ser un peso bastante alto comparado con una hija.  

La única persona a la que le había confesado todos sus temores y sentimientos era Jandro, desde siempre pensó que era un pilar necesario en su vida. Y, en cierto modo, así era. La primera vez que había tenido un colapso cerebral producido por la ansiedad fue Jandro quién se lo había previsto y hasta que no estuvo en la enfermería siendo cuidada por los médicos ineptos, en consideración de Jandro, no la dejó sola y aún así la acompañó durante toda la operación.

Ya llevaba unas treinta páginas de un libro fantástico llamado Religión católica: La palabra de Dios. Ella sabía que no era considerado fantasía pero no era la primera vez que analizaba los argumentos de ésta y su mente racional nunca había llegado a comprender qué sentido tenía venerar a un Dios que hace cargar con castigos cuando ni siquiera se puede mirar a la cara. Por este tipo de argumentos racionales y pensamientos formales se había metido ya en varios problemas, que si castigada por blasfemar, que si castigada por decir falacias y la última y la más grande: castigada por desmontar la religión racionalmente. Cat no podía hacer nada con eso, su cerebro procesaba aquello racional y justificado y rechazaba todo aquello empírico.
Seguía releyendo el libro cuando recibió un mensaje en su videomisor:

CAT DESCARTES, ACUDA AL DESPACHO DEL SUBDIRECTOR URGENTEMENTE.

Su mente racional procesó este mensaje como un mal augurio puesto que Jandro entró y salió con varias semanas de castigo. Realmente no quería dejar de leer aquel libro tan divertido, pero era una orden que no podía rechazar.

Rápidamente se encaminó hacia el despacho del subdirector por aquel maldito pasillo atestado de gente que ya había acabado su horario. Reconoció a varias caras conocidas, algunas de esas personas fueron las que le pusieron el mote de Señorita Racional gracias también a la ayuda del profesor de religión y filosofía. También reconoció a gente amiga que le caía bastante bien: Katerina, su mejor amiga junto con Ele; David, otro de sus primeros amigos y demás gente.

Mientras caminaba por el pasillo notaba las miradas hostiles de algunos individuos a los que había aprendido a ignorar, la mayoría de ellos, envidiosos que jamás llegarían a tener la mitad de conocimientos que tenía ella. Más de una vez se habían reído de ella, hasta que un día decidió que era suficiente y su mente racional colapsó. De los cinco chicos que se reían de ella; tres acabaron en urgencias, mayoritariamente con varias costillas rotas y alguna que otra fractura según Jandro, y los otros dos huyeron antes de enfrentarse a su ira. De las dos chicas, ninguna acabó en urgencias, pero de los improperios que les dirigió, entre ellos derivados del animal Vulpes vulpes (zorro común) y referencias a una profesión que conllevaría ser una mujer de moral distraída, perdieron toda aquella chulería y no volvieron a dirigirle la palabra. Aquel día fue cuando descubrió su fuerza interior y cuando sufrió el colapso cerebral. Y se dio cuenta de que Jandro no tenía talento para la Medicina sino que él era parte de ello, el mero hecho de que la tocara le transmitió energía que le ayudó a recuperarse. O habían sido imaginaciones suyas.

Por fin llegó al despacho, llamó a la puerta y le dieron paso. Nada más entrar se dio cuenta de que algo no iba bien; Ele estaba sentada en la silla, en frente al subdirector, algo le hacía pensar que ya había hecho ella el trabajo de enfadarle y provocarle. Según sus informaciones era la segunda vez que Ele, estaba sentada en el despacho del subdirector en apenas tres días, otra cosa que no encajaba. Ele era bastante rebelde pero no tanto como para ser cual kamikaze en su expediente. Se sentó en la silla contigua de la de Ele y comenzó la charla:

-          Buenos días, Cat. ¿Te preguntarás por qué te he citado en mi despacho no? – Preguntó con una sonrisa capaz de hacer que el más ángel de todos los ángeles quisiera destruir cual demonio.
-          Realmente sí, subdirector. No imagino cual puede ser el motivo de esta conversación. ¿Otra queja por parte del departamento de ciencias empíricas? - Preguntó Cat con condescendencia mientras miraba de reojo a su fiel amiga. Su rostro la delataba, había estado llorando.
-          No, no te preocupes. No es por eso… el tema de esta conversación está más dirigido hacia vuestro amigo común: Jandro. – Otra vez aquella maldita sonrisa. – Como ya sabrás Jandro está siendo castigado por su altanería, pues tengo una petición para ti. –
-          Tan rápido…pensaba que le ibas a dejar respirar por el susto… - Dijo Ele a medio camino entre un tono irónico y desinteresado. –
-          Ele, si tu cerebro de primate sin evolucionar no te permite procesarlo como a Cat, es tu problema. Ahora cállate por favor… - Ya había perdido su sonrisa, se había enfadado. Por otra parte Cat, se empezó a interesar por la conversación satírica.
-          Habló el cabrón sin picha… que no se atreve a… - Empezó Ele.
-          ¡CÁLLATE! Ya es suficiente, puedes retirarte. No necesito más de tu complejo de superioridad y gilipollez. – Dijo el subdirector ya colérico.
Ele se levantó bruscamente de la silla y en un susurro, demasiado parecido al sonido de la brisa:
-          Diga, lo que te diga… acepta. Nos reuniremos más tarde.
Acto seguido salió corriendo por la puerta. No le dio tiempo a reaccionar puesto que el subdirector ya estaba otra vez hablándole.
-          ¿Cat, no me estás escuchando? Responde. No dejes que te mal influencie esta niñata… -
-          Le agradecería que no hablara mal de alguien en ausencia de este alguien, por respeto y por educación a la persona. Y sí, sí que le escucho. – Respondió Cat en un tono ya no tan racional si no más libre.
-          De acuerdo, la petición que le hago es que espíe a Jandro. Últimamente no nos da los resultados que estamos esperando y esto tiene que cambiar. Quiero que averigüe qué demonios está haciendo Jandro que le distraiga tanto. – Cat aguantó el impulso de no pegarle un puñetazo en la cara dado que eso sería contraproducente y además conflictivo. Ella sabía que le pasaba al igual que Ele, ya hacía diez años que no había vuelto a ver a su querida hermana y a su madre.
Aún así hizo caso a la demanda de Ele de aceptar, pero no era tan tonta como para no poner oposición al menos en algún punto o sacar provecho.
-          Trabajaré con usted si me dice el porqué nos considera como resultado en vez de cómo lo que somos, personas. - Sabía que esto haría escurrir el bulto y entraba en la imagen racional e inmutable que tenían de ella.
-          Lamento decirle, que está equivocada… nuestra intención es garantizar su bienestar como comprenderá… - Este argumento hubiera funcionado con cualquiera pero no con ellos, no con Ele, Car y Jandro el trío revolucionario.
-          Bueno pues si es así, como todo es por nuestro bien… comprenderá que para nuestro bienestar si quiere que espíe a Jandro me tendrá que dar horas libres para llevar a cabo la investigación.- Dijo Cat en un tono inmutable.
-          Claro. Por supuesto, la eficiencia es lo mejor y si para ello necesitas más horas las tendrás.- Cat había ganado y lo sabía ahora él estaba a su merced y le había hecho un jaque-mate en toda regla. Había conseguido horas extras para reunirse con Ele y Jandro con la intención de hablar del tema y además mientras fuera su espía tendría inmutabilidad.
-          Acepto. – Acabó diciendo Cat.
-          Muchas gracias Cat, me alegra saber que todavía hay gente con sentido común… ya te puedes retirar.- Había recuperado su maldita sonrisa. Y ahora más que nunca le odiaba por considerarse superior a ellos.
-          Adiós y buenos días subdirector. – Dio por concluida la conversación y se marchó.


Ya de camino hacia su habitación pensó que ahora sí que podría ser su oportunidad, la oportunidad que tanto tiempo llevaban esperando todos ellos con anhelo…